No todos los campos de golf tienen el privilegio de convivir con la naturaleza y menos aún, de recibir visitas que no necesitan reservar un tee time.
En el Country Club de Villa —el único club de golf integrado al ecosistema de los Pantanos de Villa— eso no es casualidad.
Y en ese escenario acaba de aparecer alguien que no pagó membresía, no pasó entrevista… y aun así, ya es miembro honorario del club.
Un visitante elegante, de plumaje blanco impecable, con ese aire de quien no pide permiso porque claramente no lo necesita.
Un tarro blanco, para los entendidos.
Un ave que no es de por aquí… pero que ha decidido que este campo también le pertenece.
Porque resulta que este personaje viene del sur —de esas tierras donde el viento es más serio y las lagunas no son decorativas—. Hablamos de Chile, Argentina… y algunas zonas del Perú. No es limeño. Es, digamos, turista de alto nivel.
Y claro… verlo en los Pantanos de Villa ya es especial.
Pero que haya cruzado la línea y esté caminando entre fairways… eso ya es otra categoría.
No es casualidad.
A este tipo de ave le gustan los humedales, las aguas tranquilas, los espacios abiertos.
O sea… básicamente describimos nuestro campo mejor que cualquier brochure.
Así que mientras nosotros contamos golpes… él cuenta otra historia.
No juega, no compite… pero observa.
Como si evaluara si vale la pena quedarse.
Y viendo cómo camina —erguido, tranquilo, casi soberbio—
uno empieza a sospechar algo incómodo:
Que no somos nosotros los dueños del campo…
…sino que simplemente estamos jugando en el suyo.
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Bienvenido, señor tarro blanco.
Nombre científico: Tadorna variegata.
Ave de humedales del sur de Sudamérica, poco común en Lima, de comportamiento territorial y porte elegante, que suele habitar lagunas y espacios abiertos de agua tranquila.
Míralo aquí en pleno vuelo. (Vídeo filmado en la laguna del hoyo 9 del CCV)
https://youtube.com/source/qKCQVkUl0Cs/shorts?si=Qd4rYyYS31xSj4Yy

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