Día del ceviche


Gracias a nuestro mar generoso, podemos seguir celebrando este delicioso día.
El mar es una gran fuente de recursos naturales pero no es inagotable. De ahí la importancia de cuidarlo, de hacer una explotación racional  y de educar a todos los peruanos para su conservación.

!Qué orgullo!

Esplendoroso cielo azul.
Imponente arquitectura construida totalmente en sillar.
Decenas de columnas con capiteles corintios y un especial estilo renacentista de cierta influencia gótica, son motivos suficientes para registrar con mi cámara fotográfica la  hermosa catedral de la plaza de armas de Arequipa.
Busco el mejor encuadre, retrocedo ciertos pasos y segundos antes de disparar escucho una voz:
-ay joven… cuidado!
Inmediatamente me percato que había pisado involuntariamente  a una señora que transitaba por la plaza.
-Por favor discúlpeme señora- atino a decir con cierta preocupación, añadiendo:
-Es que este hermoso cielo azul me distrajo buscando mi mejor encuadre.
-Antes, era más azul-  respondió la señora, cambiando su actitud y mostrando una bella sonrisa pintada de añoranza.
-¿Más azul? – Pregunto sorprendido.
-Sí, muchísimo más azul, ni se imagina – respondió con envidiable orgullo.
Un orgullo clásico y característico de todo arequipeño que se respete. Un orgullo que todos los peruanos deberíamos sentir por lo nuestro, y no solamente por nuestra deliciosa comida.
Orgullo por nuestra historia, por nuestra nueva maravilla, por nuestro mar y sus olas, por nuestra música, por nuestro arte, por nuestro clima, por todo.
Gracias Arequipa.
.
.

Puntada con Hilo


Uniformes nuevos, libros recién forrados y zapatos relucientes reflejaban nuestro primer día de clases.
El curso: Formación Laboral.
La Profesora: Elva de Rosado.
-Buenos días alumnos, estamos iniciando el año escolar y he decidido que hagamos un trabajo para el día de la madre.
-Tomen nota de los útiles que traerán la próxima clase para este proyecto por favor…
-Anoten:
-Un retazo de tela, hilo y aguja, botones pequeños, medianos y grandes, corchetes, tijera y dedal.
Conforme anotábamos, algunos rostros se desencajaban entre risas.
-Silencio! Gritaba la profesora al más puro estilo militar.
-En esta clase aprenderemos a hacer basta o dobladillo, a coser, a zurcir botones pequeños y grandes, botones de casaca y a pegar corchetes…
Nadie creía lo que escuchaba, al menos los hombres; los machos que no podíamos de ningún modo aceptar semejante mariconada después de trabajar el año anterior con el varonil serrucho.
– ¿Aprenderemos a coser? preguntamos indignados.
Sí, y ese será el regalo para su madre y así le aliviarán una carga de trabajo. Respondió la profe orgullosa de su idea.
Aprender a coser no estaba en nuestros planes y lo peor de todo que nadie aprobaría el curso hasta entregar la tela con basta y con su respectivo muestrario de botones cosidos en fila.
Insufribles sesiones de pinchazos de aguja y jodas de maricas nos volvieron en seudos mini sastres, donde luego de aprobar un riguroso control de calidad y volvernos expertos con el hilo y la aguja, tendríamos nuestros regalos listos para ese día de la madre.
Un día muy especial , ya que la sonrisa de nuestras madres sería más que suficiente para sofocar esas vergonzosas horas de costura al recibir tan cuestionado pero maravilloso obsequio por su día.
Hoy, no recuerdo cuál fue la reacción de mi madre al recibir su regalo, pero sí las veces que en su ausencia pude hacerle la basta a mis pantalones o pegar el botón de esa camisa que necesitaba para alguna reunión de último minuto y que nadie podía ayudarme a coserlo.
En realidad el regalo fue para nosotros ya que no solo aprendimos a coser como muy pocos. Aprendimos también, a solucionar nuestras necesidades sin ayuda de nadie.

Sana Idea


Recuerdo cuando era niño que los cinturones de seguridad -esas correas anchas con tremendos bloques de metal- no eran más que un estorbo en el clásico Ford Galaxie del 64 que conducía mi viejo.
Nadie los utilizaba, hasta que una sana disposición nos obligó a usarlos bajo pena de multa. Así aprendimos la importancia del cinturón de seguridad, mas que por seguridad, por temor a una multa.
Y es que así somos la mayoría de los peruanos. Hacemos las cosas por obligación o dejamos de hacerlas bajo amenaza.
Manejar con tragos era cosa de todos los fines de semana, hasta que se iniciaron los controles de alcoholemia y las sanciones drásticas por manejar ebrio, como las multas o la cancelación del brevete; de todas, la mejor sanción, ya que ha evitado más accidentes de los que normalmente suceden en lima.
Esta norma ha conseguido que ahora la gente se movilice en taxi, micro o a pie y deje sus autos para evitar accidentes o sanciones. Lo malo, es que ahora que no manejamos para ir a una fiesta o reunión, tomamos más. Nuestro inconsciente actúa y dice: no voy a manejar, así que puedo tomar hasta el agua del florero porque como no tengo auto que conducir, tengo carta libre para tomar.
Al final, resulta que esa  norma -mal aplicada- nos hace más daño al Hígado.
Ya no se trata de que si bebo no manejo, se trata de manejar para no beber. Una sana costumbre que nos permitirá tomar menos y disfrutar más de nuestros autos sin temor a que algún control nos deje sin plata o peor aún , sin brevete.

Una sana idea que estoy dispuesto a poner en práctica.
SALUDable ¿no?

DEL BLOG AL BLOCK

En mis cuarenta y tantos años, nunca había recibido un regalo tan apropiado, tan preciso.  Tanto, que hoy, he decido redactar nuevamente  sobre papel, sin teclado, solo con tinta.
Hoy, revaloro el papel, el block. No el blog, el block, la libreta y todo lo que nos permita ser uno mismo, en tinta y papel, en sangre y cuerpo.
Gracias amigo por ese regalo que desde hoy escribirá mis líneas, buenas o malas, pero mías.
Mi amigo se llama Julises, lo escribo y lo firmo.
Atentamente, la bruja, que hoy, está llena de vida  y de tinta.
Qué regalo señor.

A la chamba en cleta

Hoy tomé la decisión de venir a chambear en bicicleta y no me arrepiento. No sé si más tarde o en la noche piense lo mismo porque el recorrido fue muy largo, al menos para mí que no montaba bicicleta desde mi niñez
Apenas salí de mi casa, la duda se cruzó por mi camino:
-¿Llegaré hasta la avenida Benavides desde aquí, La Encantada?
La ilusión de tener bicicleta nueva me motivó para iniciar esta nueva aventura que espero se convierta en rutina. Mi cuerpo y sobretodo mis piernas están leña, pero mi corazón late a mil porque el regreso será distinto. La ruta de venida hasta mi oficina es en subida, llena de autos y smog,  pero el regreso-estoy seguro- será alucinante, todo en bajada y por la playa.

Empezando por la bajada de Armendáriz que será tan espectacular como cuando la bajaba con mi primo hace muchos años, allá por los setentas que curiosamente es la época donde se inspira el modelo de mi nueva Bicicleta Trek Feet  First 1976, aunque para mis amigos su nombre es Ana.  Ana cleta.

Ana Cleta mi nueva bicicleta.

Me llegas al cohete


Hasta que exploté.
Te odio.
Me revienta escucharte.
Me molesta que me grites.
Me llegas al cohete.
Lo único que quieres es llamar la atención, que todos te vean.
Mi perro  se esconde cuando apareces.
Ni te acerques a mis hijas.
Aléjate y reviéntate.
Todos te queremos ver, pero de lejos, muy lejos. PUM!
Dejemos de reventar cohetes. ¿ Suena bien no?

El profe


 
Lunes ocho de la mañana. Veintiocho años atrás.
Estoy sentado en la carpeta de mi añorado salón de clase con mis compañeros de colegio.
Entra el profesor Terrones. La sensación de que no te llame para presentar la tarea de matemática era casi general.
Siempre mis lunes fueron así. La tarea se olvidaba con el esperado fin de semana.
Solo alguien nunca  la olvidaba: el profe.
-A ver Alonso, su tarea.
-No la he hecho profe. Respondía mi amigo fonchito como lo llamábamos cariñosamente.
-¿No la has hecho? preguntaba  el profe, y seguido de una pícara mirada decía:
-ajá, eres como Johny Bello…(el nadador  más exitoso del Perú)
-¿Johny Bello? preguntaba mi amigo.
-Sí , Johny Bello. Sabes qué hace Jhony Bello?
-Sí profe, Nada.
-Igual que tú, nada, le decía mirándonos sarcásticamente.
Durante meses, el mismo chiste era interpretado magistralmente cada lunes con un  alumno diferente.
“Eres como Johny  Bello, ¿como Johony  Bello? sí, ¿qué hace Johny Bello? Nada!    Igual que tú, nada.”
Hasta que un día, le tocó el turno a mi gran amigo Alfredo Sabogal, quien no era precisamente el más estudioso pero era el más increíble  pendejo que conocí en mi vida.
-A ver Alfredo, ¿hiciste tu tarea? No profe, me olvidé ,respondió tranquilamente.
-Ah ¿tú también eres como Jhony Bello?
-¿Como Jhony Bello? Preguntó Alfredo.
-Sí ,dijo el profe, ¿sabes qué hace Jhony Bello?
-Natación, respondió.
Un silencio  sepulcral seguido de una carcajada general invadió el salón.
Nunca más supe de mi profe y menos escuchar su repetida y fenecida broma.
A mi amigo Alfredo, lo sigo viendo.